septiembre 02, 2008

Tarde de clásico...



Muchas veces me llaman a dar charlas en los colegios o en las universidades, para contar como realizo mi trabajo, y como es la relación que tiene el periodismo con el mismo.
Siempre digo que hasta los cómics hacen de cronista de la realidad, más si se tiene en cuenta una tira que se publica diariamente en un periódico.
Si bién las tiras que realizo son muy "colgadas", casi surealistas, les puedo asegurar que en más de una oportunidad han superado la ficción.
Para ello, trato de, en ciertas ocaciones, estar en el lugar de los hechos. O por lo menos que la fuente sea fidedigna.
Una tarde un amigo (Héctor), me invitó a ver un partido de la Liga Tucumana de Fútbol: Famaillá-San José. Un clásico.
El encuentro se jugaba en Famaillá (35 km al sur de Tucumán), y para el que no sabe los movimientos de la Liga Tucumana, los clubes estan pasando por un momento de carencia económica (en algunos casos total), y eso lleva al aficionado a involucrarse más en el proyecto (si lo hay) del club de sus amores. Héctor es uno de esos, el pone su coche con toda su pasión, y pasa a buscar a algunos de los cracks del teem para acercarlos al estadio donde deben presentarse en la fecha.
Aquella tarde ya habían ingresado los equipos, y el grueso de la parcialidad visitante aún no. Se escuchaban los gritos (porque las gradas en ese tipo de escenarios, son muy bajas), por momentos inapropiados, de los hinchas de San José. En otras palabras la brava de San José estaba afuera todavía, armando tremendo quilombo.
En esos momentos se sintió un estallido(fue el golpe que le dieron al portón para abrirlo -como comunmente se dice- de prepo), y se vio que cedió la puerta de acceso visitante. Los negros entraron botellas en mano (mayormente de fernet), esgrimiendo un vandalismo importante.
Héctor y yo, nos habíamos ubicado en las tribunas visitantes con mucha tranquilidad, al entrar la barra brava del santo de cevil redondo, decidimos echarnos unos metros al costado.
Entre tanto grito, explotó la hinchada local, incrédula de lo que estaban viendo, rompieron el cerco perimetral que divide las hinchadas, y a paso agitado dieron vuelta por los pasillos que se forman atrás de las porterías, y llegaron hasta las gradas de la visita al grito de: "¡lo' vamo' hacé cagá!"¡Lo vamo' hacé cagá!"...
En ese momento, yo había extraído de entre mis ropas, un lápiz y un papel para bosetar alguna situación.
Cuando el frente de ataque de la gente de Famaillá estuvo practicamente encima nuestro esgrimiendo butacas en lo alto (supongo que para lanzarlas sobre la humanidad de la gente de San José), y todo estaba al borde del caos, ocurrió algo-al menos- curioso:
Yo seguía sentado en medio de los gritos de ambas barras radicales, y solo separado por escasos centímetros. En ese segundo alguien, un hincha de estos caracterizados, alcanzó a ojear mi papel. Incrédulo se acercó un poco más. Me miró atónito, mientras otro hincha, pero rival, se percató de lo mismo. Se miraron (todo pendía de un hilo), los miré, pregunté si podía seguir, y acentando con la cabeza a dúo me dijeron que si.
Acabaron todos de pie mirando mi mano, mi lápiz, mi hoja.
Solamente se le escuchó decir a uno:
-Éte labura en el diario.
-¿vamo' a salí en el diario? Preguntó otro de manera amenazante.
Al oír mi afirmativa, al grito de: "el gaucho y el santo, un solo corazón",cambiaron estandartes (trapos) y camisetas en un acto de total camaradería, las diferencias las habían dejado para otra oportunidad.


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2 comentarios:

migos dijo...

IN CRE I BLE . . . :)

Sejo dijo...

jaja viste Rafa, esto para que te hagás una idea, es como si se hubiera desarrollado en un partido entre la Ponferradina contra la Conquense. Equipos de tercera división de España.